Opinión

La Jaula invisible en que vivimos

José Marvin Monge |
La Jaula invisible en que vivimos

El uso de la manipulación y el hackeo de nuestra atención recién está comenzando. Esta historia comienza con un celular igual al tuyo. La persona que lo tiene charla con un amigo sobre comida para perros. Cuando la charla se termina ingresan a las redes sociales y ahí está la publicidad de perros debido a lo que hablaste mientras el micrófono te escuchaba. Esto se debe a un  algoritmo privado diseñado con redes neuronales que escuchan palabras claves y crean las posibles asociaciones. Hablamos solo de un pequeño punto de una estructura que avanza a pasos agigantados con herramientas de búsquedas automatizadas unidos a la inteligencia artificial y con un ejército silencioso de bots (robots informáticos) que editan y rectifican la información de forma silenciosa. 

Saben más de ti que tú mismo. Ya no se necesitan cámaras, videos ni micrófonos para vigilarte ya que el software sabe más de ti que tú mismo. Por ejemplo YouTube posee un algoritmo (software inteligente ) de todos los videos que has visto y de los que podrías ver. De repente te aparecen distintos enlaces que curiosamente te gustan ya que ellos pueden acertar en un 75% tus preferencias neuronales con la intención de que te quedes más y más tiempo viendo videos (retener la audiencia es su objetivo).

En ese instante te pueden enseñar noticias, mentiras, realidades, problemas, ideologías, tendencias, manipulaciones, etc. Deben retenerte por más de 10 minutos (ese número es mágico en internet). Casualmente hemos sido nosotros los que le hemos dado todas las herramientas al algoritmo para que cada día sea más perfecto en el análisis profundo del siguiente paso de cada ser humano, el cual será almacenado en sus grandes bases de datos mundiales. Por este motivo tratan de individualizar tu perfil o cuenta registrada. Hoy vivimos en una jaula invisible y tú no lo sabes.

Redes sociales. Los algoritmos creados para las redes sociales saben que los comentarios y los likes sobre ti mismo, el morbo, el odio, el chisme, las noticias inflamatorias, las peleas, los insultos, el fraude, la corrupción, etc es lo que te va a mantener  más y más tiempo inmerso en ese sitio.

El software sabe que el 80% de las mujeres postean fotos personales y cambian su foto de perfil 9 veces más que el hombre promedio. Almacenan la frecuencia con la que te conectas, cuales notificaciones permites, en donde te detienes más segundos, que publicaciones respondes, desde que lugar lo haces, cuáles IP usas, si lo haces desde el mismo WiFi de manera constante, desde un celular o PC, a qué horas compras y cuánto dinero gastas, cuáles son tus contactos y que tipo de imágenes quieres ampliar  o hacerle un zoom para detallarla. Justo ahí van a incrustar la próxima publicidad ajustada a tu perfil.

Desde el 2014 Facebook ha probado que puede saber cuando sus usuarios adolescentes se sienten inseguros o incluso puede alterar sus estados emocionales. Todo esto funciona porque es placentero para el ser humano o porque nos satisface de algún modo el tema o dinámica social en un mundo con menos contacto social. Para ellos es solo el mejor método de manipular, diagnosticar sus conductas, analizar los coeficientes  y entender el ritmo de las masas mundiales.

Ahora ves qué fácil sería para los gobiernos encontrar un posible psicópata, pedófilo o persona peligrosa para los intereses de un grupo. 

 Adolescentes educados por algoritmos. La nueva generación de adolescentes son el blanco más fácil (la más activa en la redes) están siendo educados por estos algoritmos que conocen toda su vida, sus gustos y amigos desde niños (tus publicaciones dicen tanto de ti y tus amigos). Estos algoritmos te pueden llevar fácilmente a tendencias tales como la política, influencias sobre tus decisiones, terminar sus relaciones amorosas o incluso provocar suicidios (sabes cuantos niños se suicidan hoy por comentarios negativos o desprecios en internet).

Cuántos bebés han nacido porque sus padres se conocieron por internet.

Curiosamente los hijos de los grandes e importantes personas de Silicon Valley (Apple, Microsoft, Google, etc) tienen prohibidos los dispositivos tecnológicos en la mayoría de su tiempo diario. Su educación está orientada hacia otras áreas que están fuera de la tecnología y más cerca del dinero.   

 Tecnología Persuasiva. Es usada en las aplicaciones móviles para manipular lo que pensamos y lo que hacemos uniendo la economía del comportamiento, psicología y la neurociencia.  Los algoritmos son los que eligen cual debe de ser la siguiente película de Netflix basado en los gustos, visitas, visualizaciones, tiempo estimado frente a la pantalla, comentarios de la misma y más (se ve fácil verdad). Incluso si la ves con amigos con solo saber que en ese momento comparten el mismo WiFi. Muy pronto un algoritmo podría saber la ropa de tus gustos o los de la mayoría y de esa forma se acaban las tiendas ya que la ropa solo se contrataría.

Las aplicaciones gratis necesitan que pases más y más tiempo en sus plataformas. Si algo bueno es gratis simplemente debes desconfiar el doble.

Recientemente el fundador de Netflix declaró que su peor enemigo es el sueño (siempre necesitan inducirnos hábitos contrarios a nuestra salud para ganar más dinero).

Resumen final. Vivimos en una jaula invisible. El uso de la manipulación y el hackeo de nuestra atención recién está comenzando. La idea siempre será que busques, no que encuentres. El celular no debería llamarse así ya que realmente es una supercomputadora. Está con nosotros en todo momento y lo llevamos a todo lugar. Es un navegador, es una linterna, es una cámara, un despertador, un televisor, una consola de juegos, equipo de música, calculadora  y mil cosas más.   

El creciente uso de fotos y videos le da una importancia absurda y desproporcionada al aspecto estético y físico frente a los ojos de los demás (por eso las personas comparten sus fotos más bonitas y editadas). Estos falsos ideales indican que hoy la aceptación social se mide y se comercia por los me gusta y la cantidad de seguidores. Vivimos la vida para mostrarla y no para disfrutarla.

Ese es el pantano narcisista en la que las redes nos metieron (juegan con nuestra autoestima). La gente que se siente sola jamás fue tan alta como ahora. Donde al mismo tiempo cada segundo que no estés ahí hipnotizado es tiempo que no pueden vender a sus anunciantes. Por eso utilizan las famosas notificaciones y todo truco para distraerte de cualquier cosa que estés haciendo. 

Las personas se han obsesionado por las pantallas y desbloquean el celular cerca de 135 veces al día (una vez cada seis minutos). Te pregunto "Cuanto puede influenciar la publicidad basada en tus gustos ahora que ya sabes hacia donde te dirigen".  Nos  llevan a una sociedad más debilitada en sus pensamientos, solitaria, predecible y mecanizada. Somos más complacidos o más controlados. Para ellos esto tiene otro nombre "orden y control social de las masas".  

Probablemente ya la  ficción y lo artificial que ves en internet puede que lo abraces como real (eso es hiperrealidad). Ahora te pregunto "De dónde vienen tus ideas o ni siquiera son tus ideas".  Es momento de abandonar la ingenuidad y lanzar la contraofensiva. Debemos aprovechar los beneficios de la tecnología sin quedar atrapados en ella. Utilizarla para crear y no solo para consumir, usarla para vivir experiencias compartidas en vez de quedar cada uno atrapados en ella. Se trata de poner los dispositivos y las plataformas al servicio de la vida que queremos vivir y no de la vida que otros necesitan que vivamos.    

Última actualización: 23/06/2021